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viernes, 13 de noviembre de 2009

Lista de tès y sopas que ayudan Adelgazar

Descubra cuáles son las propiedades adelgazantes que contienen las frutas, hierbas y verduras y aprenda a combinarlas para preparar las más ricas y livianas infusiones.

Infusiones con hierbas naturales

1) Té de agracejo: Esta hierba se destaca por su acción contra la ansiedad, la angustia y la depresión, factores, que en general inducen a realizar grandes ingestas de alimentos. Pero ademas, cobra gran importancia como digestivo natural. Le recomendamos que tome 2 tazas por día hasta que comience a notar cambios.

2) Té de arenaria: Gracias a su acción diurética, esta hierba es la ideal para complementar un régimen para adelgazar. Dos tazas diarias serán suficientes para lograr los efectos deseados.

3) Té de bardana: Diurético y depurativo, el té de este yuyo colabora con el descenso de peso y con la belleza de la piel. Con 1 taza diaria todos los días, se eliminarán las toxinas que afean el cutis e impiden el correcto funcionamiento del organismo.

4) Té de carqueja: Esta hierba actúa como digestivo, hepatoprotector y depurativo. Beber todos los días una infusión preparada con 2 cdas. de carqueja por litro de agua es una buena manera de limpiar el cuerpo y dejarlo apto para realizar cualquier dieta.

5) Té de cola de caballo: También es diurético y depurativo. Simplemente vierta 2 cdas. de hierba por litro de agua y pasado 1 minuto del primer hervor, deje decantar la preparación y cuélela. Una taza diaria es una cantidad ideal.

6) Té de dulcamara: Actúa como diurético y desintoxicante, por eso libera al organismo de sustancias nocivas ayudándolo a eliminarlas rápidamente. Una taza a la mañana y otra a la noche serán grandes aliados para cumplir con una dieta exitosa.

7) Té de espina colorada: Se utiliza como diurético y contra los cólicos hepáticos y la acidez. De ahí que una infusión preparada con esta hierba sea de gran ayuda a la hora de complementar una dieta rica en verduras, legumbres y cereales.

8 ) Té de fucus: Es el adelgazante por excelencia. Actúa contra la obesidad y el hipotiroidismo. Estas cualidades naturales hacen que 3 o 4 tazas diarias, contribuyan con el descenso de peso.

9) Té de hisopo: Hete aquí, otro de los reductores que la naturaleza nos brinda. En forma de infusión o de gotas (en este caso hace falta comprar la tintura madre que se vende en dietéticas) esta hierba proporciona importantes descensos en lo que a grasa corporal se refiere.

10) Té de pasionaria: Ataca la ansiedad y los nervios. Por ende, sus efectos son de suma importancia para llevar a cabo una dieta sin tentarnos con recetas “potentes” en el camino. Consuma 2 o 3 tazas diarias. En casos de ataques de hambre súbitos, ingiera 2 tazas juntas.

11) Té de zarzaparrilla: ELiminar el líquido retenido en el organismo es la propiedad de esta hierba natural. Con sólo ingerir una taza diaria, obtendrá sus beneficios.

12) Té de marrubio: Antinflamoria y adelgazante. Estos son los beneficios proporcionados al consumir una infusión preparada con marrubio. Incluya 2 tazas diarias en su dieta y disfrute de su nueva silueta.

13) Té de centella asiática: Conocida por sus positivos efectos sobre la circulación sanguínea, esta hierba anticelulítica borra paulatinamente la piel de naranja, dejándola suave y con menos pozos e imperfecciones. ¿Cómo plasmar estos beneficios en nuestro cuerpo? Tomando 3 tazas diarias de este té, preparado con 2 cdas. de hierba por litro de agua.


Tés frutales

14) Té de pomelo: Una taza de infusión de esta fruta 30 minutos antes de cada comida reduce el apetito y ayuda a descomponer grasas. Además, limpia el sistema digestivo y urinario. Se prepara muy fácil, lavando un pomelo, cortándolo en cuatro e hirviéndolo durante 1 minuto. Lo mejor es consumirlo inmediatamente para que no pierda sus propiedades y nutrientes.

15) Té de durazno: Dos tazas diarias en ayunas son una excelente dosis para hidratar en profundidad la piel y reconstituir tejidos, dado que las enzimas que posee el durazno son ideales para cumplir con esta tarea. Para preparar esta infusión sólo deberá colocar un durazno lavado y cortado en agua y dejarla hervir por 1 minuto. Luego habrá que beberlo, tibio.

16) Té de ananá: El jugo de ananá tiene un alto poder descongestivo, por eso es excelente la acción que ejerce sobre edemas post-quirúrgicos, alergias y celulitis. Una infusión por día preparada con esta fruta constituye un potente eliminador de toxinas. Después de un mes ya pueden notarse los resultados. Por supuesto, que para lograrlo habrá que acompañar el té de ananá con un régimen balanceado e hipocalórico.

17) Té de melón: Refrescante y diurético, una infusión de esta fruta agiliza el funcionamiento del metabolismo y de esta manera colabora con el adelgazamiento. Lo ideal es beber 2 tazas en ayunas o ingerir un jugo de esta fruta inmediatamente después de despertarse. Para elaborar el té, simplemente deberá lavar y cortar en cubos un cuarto de melón. Una vez que el agua hierva, apague el fuego, deje reposar la preparación y bébala.

18) Té de naranja: Todos los cítricos son una valiosa fuente de inositol, parte del complejo vitamínco B, que entre otras propiedades ayuda a disolver las grasas. Por esta razón cualquier cítrico que utilice en infusiones (o directamente en su jugo) la ayudará a perder peso. El té de esta fruta, combinado con el de otras variedades en ayunas y a diario colaborará en gran medida con el modelado de la silueta.


Sopas y caldos de verdura

19) Levadura de cerveza como aderezo: Este ingrediente es ideal para suplantar al queso rallado y sumar salud y belleza a nuestro organismo. Es que a través de sus cualidades, colabora para que el apetito se reduzca notablemente. Sólo habrá que espolvorear 1 cdta. sobre la sopa o el caldo caliente y consumir. Además de hacer mermar el hambre, es un excelente depurativo.

20) Caldo y sopa de espárragos: Sus efectos diuréticos ayudan a desintoxicar el organismo y a eliminar las posibles retenciones de líquido. Pueden hervirse o ingerirse en caldo bebiendo el agua de cocción de esta verdura 2 veces por semana


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Efectos Termogénicos, Detoxificantes y Saciantes del agua son una importante ayuda en la pérdida de peso

El agua es un nutriente esencial que constituye más de la mitad de la masa corporal total (el 60% en el hombre adulto y el 54% en la mujer). El cuerpo de un bebé prematuro está formado por un 80% de agua, porcentaje que disminuye con la edad y que llega hasta al 45% del peso corporal total en las personas mayores. Además de su efecto saciante y su función como principal sustancia depurativa del organismo, estudios recientes constatan que un aporte de agua extra a las recomendaciones de ingesta diarias previene la retención de líquidos y ayuda a gastar más calorías durante el día.

El peso del agua

No hay otra sustancia tan ampliamente involucrada en diversas funciones orgánicas como el agua. Todas las reacciones químicas de nuestro cuerpo tienen lugar en un medio acuoso, por lo que contribuye al buen funcionamiento de todas las células del organismo. Actúa como transportador de nutrientes y otras sustancias en el sistema circulatorio, es vehículo para excretar productos de desecho y eliminar toxinas (a través del sistema cardiovascular, el renal y el hepático) y, además, lubrica y proporciona soporte estructural a los tejidos y a las articulaciones.

Otra función destacada del agua es el papel que juega en la termorregulación. La elevada capacidad calorífica del agua permite que nuestro organismo, con más de un 50% de agua en su composición, sea capaz de intercambiar calor con el medio exterior (coger o ceder) minimizando las variaciones de temperatura, que podrían ser fatales para el funcionamiento de los órganos vitales.

Retención de líquidos por escasez de agua

Por paradójico que parezca, la reacción del cuerpo ante una falta de ingesta de agua es la retención hídrica. La retención de líquidos aparece en ciertas situaciones fisiológicas como el embarazo, la menopausia, en los días antes de la menstruación y también en muchas enfermedades cardíacas, renales o hepáticas, entre otras. Siempre se manifiesta como una hinchazón de los tejidos blandos, debido a la acumulación de líquidos especialmente en dichas zonas.

El agua está distribuida en el organismo en tres grandes compartimentos, intracelular (dentro de las células), intravascular (se encuentra dentro de los vasos sanguíneos) e intersticial (se encuentra entre ambos, o sea, en los tejidos alrededor de las células). Todos estos compartimentos están separados los unos de los otros por una membrana semipermeable que permite el paso de líquidos y ciertos componentes de los mismos. La retención hídrica se produce cuando existe un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos de un compartimento a otro.

Las personas obesas o con sobrepeso pueden sufrir una retención de líquidos por trastorno circulatorio.

La retención de líquidos es uno de los factores ocultos del aumento de peso. Las causas pueden ser de estilo de vida (sedentarismo), fluctuaciones hormonales (embarazo, lactancia, premenstruación), desequilibrio en la ingesta de bebidas o enfermedades como cirrosis, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial, cáncer o desnutrición. También son causa de retención hídrica los procesos inflamatorios y alérgicos, así como la toma de algunos medicamentos como corticoides, antiinflamatorios o anticonceptivos orales. Finalmente, las personas obesas o con sobrepeso pueden sufrir una retención de líquidos por trastorno circulatorio, debido al enlentecimiento del retorno sanguíneo y linfático por exceso de peso, principalmente.

Agua y adelgazamiento

El papel fisiológico del agua en el adelgazamiento y en el mantenimiento de la línea tiene lugar a distintos niveles. El agua puede ayudar a adelgazar no sólo porque previene y reduce la retención de líquidos. Es algo que se evidencia en un estudio publicado en la revista ‘The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism’, en el que se asegura que beber medio litro de agua aumenta el gasto metabólico en un 30% después de 30 ó 40 minutos de haberla ingerido.

Según el trabajo, el 40% de este efecto termogénico está originado por el necesario calentamiento del agua en el aparato digestivo, que varía de 22 a 37ºC. Asimismo, se observó cómo la energía para este cambio de temperatura en los hombres provino de las grasas, en contraste con las mujeres, que para este mismo fin utilizaron sobre todo los carbohidratos como fuente energética. Beber dos litros de agua al día supuso un aumento del gasto total diario de aproximadamente 100 kilocalorías. Estos resultados sugieren que el efecto termogénico del agua debe ser considerado cuando se realizan tratamientos de adelgazamiento, si bien se precisan más estudios que corroboren y contrasten esta interesante teoría.

Beber agua en exceso

Una ingesta elevada de líquido no presenta normalmente problemas fisiológicos en una persona sana porque el exceso se elimina con facilidad y de una manera rápida por los riñones. Por el contrario, una ingesta baja puede generar graves problemas de salud. La hipohidratación se corrige con una ingesta mayor de agua a través de los alimentos y bebidas, mediada por la sensación de sed, efectivo mecanismo de nuestro cuerpo que nos recuerda la necesidad de beber tras periodos de bajo aporte de líquidos. Los efectos de no beber suficiente son, entre otros, la disminución del tono muscular, peor digestión y absorción de los nutrientes, el aumento de la concentración de sustancias tóxicas en el organismo y la temida retención de líquidos.

Beber algunos vasos más de agua de los recomendados diariamente es beneficioso y ayuda a sentir ligereza, pero el aporte ha de ser moderado. Beber agua en exceso mientras se hace una dieta hipocalórica o mal planteada puede provocar desequilibrio hidroelectrolítico en el organismo. Dicho desequilibrio conlleva el riesgo de sufrir hiponatremia (desequilibrio en la concentración plasmática de sodio), lo que puede producir serios problemas cardíacos. Incluso hay personas que hacen un consumo exagerado y desproporcionado de agua.

Estos casos de ingesta excesiva de agua pueden deberse también a un trastorno con nombre, la potomanía, que puede ser síntoma de un desequilibrio psiquiátrico, ya que tiene aspectos en común con otros trastornos del control de los impulsos.

Efecto detoxificante y saciante

Mientras se está perdiendo grasa corporal cuando se sigue una dieta de adelgazamiento, se producen sustancias de desecho que el organismo elimina a través de los riñones y de la orina. Beber suficiente agua asegura el buen funcionamiento renal y la eliminación de estas sustancias. Por este motivo, otro papel importante de este nutriente durante la pérdida de peso es el efecto detoxificante.

Beber agua cuando se tiene hambre, o antes de comer, también produce sensación de saciedad en el cerebro a nivel del hipotálamo, lo que puede ayudar a reducir la cantidad total de alimentos en una comida. Además, si la persona que está en tratamiento dietoterapéutico utiliza el agua como el medio más importante de hidratación, estará evitando la ingestión de calorías vacías provenientes de otro tipo de bebidas (zumos naturales o azucarados, refrescos, infusiones azucaradas o bebidas alcohólicas).

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